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sábado, 25 de mayo de 2013 | By: Luis Alberto Medina Huamaní

ALBERTO VERGARA: LOS MALEDUCADOS

La educación  en el Perú es un problema; y es el problema del Estado, de la sociedad y de los profesionales de la educación; es un problema del Perú. Alberto Vergara ha publicado el siguiente artículo que compartimos desinteresadamente con la finalidad de llegar a la reflexión y a las propuestas. 


“Somos un país de repitentes”.
Constantino Carvallo

Pocas personas me generan una admiración tan genuina como los maestros peruanos. En especial, aquellos desperdigados en los puntos más rudos y pobres del país. Cuando me toca viajar por las ciudades pequeñas del Perú, siempre encuentro un momento para husmear en la escuela pública del pueblo. Ninguna otra institución nacional me entusiasma tanto. No, por cierto, la comisaría; tampoco el Banco de la Nación (ahí donde lo hay). Me gusta la escuela. Esa institución que, a diferencia de las otras, no se distingue por introducir balas ni plata al pueblo, sino cultura. Al entrar en esas escuelitas nunca me he topado con maestros y maestras similares a los descritos en los medios limeños: jamás me he dado con un sutepista comechado y amargado, con un ogro irresponsable al cual los niños que debe educar le importan un bledo. En las condiciones geográficas más adversas, con unos salarios que década a década se pauperizan, en medio del desinterés general de la opinión pública y frente a la ojeriza de toda la clase política para quienes no son más que semiterrucos en busca de privilegios inmerecidos, en esas condiciones, ellos siguen realizando la tarea más humana de todas: educar. Los maestros y maestras del Perú son unos héroes frente al desprecio que sienten por ellos el Estado y su clase política, y frente a la abulia y el desinterés de la opinión pública. Si Savater acierta al decir que el grado de desarrollo de una sociedad debe medirse por el trato que ella brinda a sus maestros, habrá que preguntarse si se puede ser más subdesarrollado que nosotros. 

¿CUÁN MAL EDUCADOS ESTAMOS?
Lamentablemente, el heroísmo de cientos de miles de maestros no alcanza frente a un sistema deficiente; la educación de los niños peruanos es una invitación a la lágrima. Hace algo más de un mes se presentó la llamada Evaluación Censal de Estudiantes de Segundo Grado del Ministerio de Educación, en la que se mide la capacidad lectora y matemática de los niños peruanos. Los resultados son realmente tristes y el solo hecho de que se presente con triunfalismo cifras tan modestas (y convenientemente elegidas) es para preocuparse. Lo único que parece haber mejorado (modestamente) en el país es la comprensión lectora de los niños en el ámbito urbano: en el 2007, solo el 21% tenía una capacidad de lectura satisfactoria, y hoy alcanzamos el 37% de estudiantes. Pero, en realidad, no se trata de una mejora constante. El estirón, como se puede apreciar en el gráfico, se dio entre los años 2008 y 2010; luego, la situación ha estado, más bien, estancada. Pero, en fin, ese es el indicador positivo del gobierno.

De las otras cifras —donde no hay mejoras o incluso se retrocede— mejor callar. El promedio nacional de niños (escuelas públicas y privadas agregadas) con un nivel aceptable en matemáticas empeora del 2009 a hoy: 13% posee el nivel satisfactorio. Incluso tomando el espacio urbano aisladamente, donde es más fácil alcanzar los objetivos trazados, la capacidad matemática retrocede (de 17% a 15%). Y en el ámbito rural la cosa es deprimente: desde hace cinco años tanto la comprensión lectora como la capacidad matemática están congeladas en alrededor de 6%. O sea, necesitamos recolectar 20 niños del ámbito rural peruano para encontrar uno (¡uno!) con el nivel de conocimientos que debería tener a esa edad. Durante los últimos cinco años, los más optimistas y millonarios de nuestra historia contemporánea, la educación en la mayoría de indicadores decayó. Yo, francamente, no comprendo cómo a partir de estas cifras la ministra Patricia Salas declaró hace algunas semanas en el programa de Rosa María Palacios que, en el ámbito rural, podríamos estar rompiendo la fatalidad de la inercia. En realidad, al ver las cifras, lo único que encuentro de positivo no está en las cifras mismas, sino en que el Ministerio haya logrado establecer una unidad de medición de la calidad educativa peruana tan profesional.

Pero, si nos comparamos con otros países latinoamericanos, tal vez estemos tan arruinados como el resto y tengamos derecho al consuelo de tontos. Ni siquiera. Por ejemplo, algo crucial para los países democráticos es disminuir las brechas entre la educación urbana y la rural, entre hombres y mujeres, entre la escuela privada y la pública. Sin embargo, el Perú figura siempre entre los países con mayores márgenes de desigualdad. No quiero exhumar aquí toneladas de cifras y noquear de aburrimiento al lector, pero hay algunas que no podemos pasar por alto. Según un informe del 2008 de la Unesco (y les puedo apostar mi jueves de patas que esto no se ha alterado), nuestro país presenta la brecha más amplia entre la educación ofrecida en el medio urbano y el rural. Por ejemplo, la distancia en capacidad matemática entre los niños peruanos de ambos medios es de 70%. En Cuba (those fuckin’ communists), el más igualitario, la brecha es de 8%. Nosotros quedamos lejos incluso del penúltimo en la lista, puesto ocupado por esa tierra de libertad e igualdad llamada Guatemala, donde la brecha es de 40%. ¡A 30 puntos de Guatemala! O podríamos mencionar que el Perú gasta en cada uno de sus estudiantes un tercio de lo que gastan Chile o Argentina. O la medición del World Economic Forum del 2012 sobre la calidad de la instrucción primaria en que el Perú retrocede posiciones respecto de años anteriores. En fin, siempre aparecemos por debajo de la media latinoamericana, cómodamente instalados entre los mediocres de la región.

Lo curioso es que en los últimos años, en que tantas dimensiones de la vida peruana prosperaron, la educativa fue despeñándose poco a poco. El salto peruano, la disminución de la pobreza, la sofisticación de su economía, las necesidades nuevas de un mercado dinamizado, no han venido de la mano de una mejora sustancial en la educación. En 1960, el Estado peruano invertía 400 dólares en cada estudiante; en el año 2000 esto había descendido a 100 dólares. En 1966, el 30% del presupuesto de la República se destinaba a educación, hoy es el 16% (invariablemente, el 2,8% de nuestro PBI desde hace 10 años). A soles constantes, un maestro peruano ganaba en los años sesenta cuatro o cinco veces más que hoy. Con tal evolución resulta natural que nuestra educación se haya degradado, flagelando a maestros y estudiantes por igual ante la impavidez general. Según un estudio de Ñopo y Miza del 2011, un profesor peruano gana en promedio la mitad (47%) de lo que percibe un profesional peruano con sus mismas características (edad, origen, sexo). En Chile, el maestro gana solo 18% menos que sus pares. De acuerdo a cifras del especialista Hugo Díaz, en el contexto sudamericano solo los maestros bolivianos reciben unos salarios más bajos que los peruanos. No sorprende que a la hora de las evaluaciones el profesor obtenga calificaciones lamentables. ¿Qué otro resultado esperaríamos si su principal empleador y formador, el Estado, lo ha abandonado paulatinamente en las últimas décadas? Un documento de trabajo del 2001 del Minedu revela que cuatro de cada cinco maestros peruanos han estudiado en un colegio nacional y provienen de los sectores sociales C, D o E. Así, la reproducción de las brechas está asegurada: los estudiantes que reciben hoy una pésima educación son los profesores de mañana. Vale decir, la escuela peruana no es ruinosa únicamente por su incapacidad para transmitir conocimientos, sino que, aún peor, al contribuir a las brechas sociales en el país, la escuela peruana traiciona la promesa liberal y republicana de ser la herramienta principal para quebrar las desigualdades heredadas.

¿POR QUÉ ESTAMOS TAN MAL EDUCADOS?
Mientras preparaba este artículo me llegó un boletín de IPAE presentando la CADE por la Educación 2013. El informe central del boletín es ponderado, pero debo confesar que me ha sorprendido leer que el presidente de dicha CADE, Luis Bustamante Belaunde, afirme con todas sus letras que la educación “no es responsabilidad del Estado. La educación es responsabilidad de la sociedad civil”. En este diagnóstico, los peruanos estamos mal educados por la excesiva injerencia estatal y la poca presencia empresarial en el mercado educativo. No me parece ni convincente ni en la línea de lo que el informe central del mismo boletín plantea. Primero, la presencia de la escuela privada en el Perú es muy grande en términos comparados. El 24% de la educación peruana está en manos privadas. Sin entrar en detalles, no son muchos los países con una presencia tan alta de privados y es un promedio bastante más elevado que el latinoamericano. ¿Es nuestra educación mejor gracias a este vasto empresariado educativo? ¿Prosperaríamos de abrir más y más escuelas privadas? Desde luego que no. En varios distritos de Lima los colegios nacionales obtienen mejores resultados que los particulares (de otra manera: la educación privada es peor que la pública). Claro, no ocurre en La Molina o Miraflores, pero en sectores menos favorecidos el negocio de la escuela privada para pobres es nocivo. Nuestra tara no es un déficit de empresarios en la educación. Después de todo, desde la era de los Boloñas y Trelles —esos personajes propios de los noventa, los suertudos que durante una década fueron juez y parte en la educación peruana—, hemos privatizado la educación de manera consistente y más agresiva que el resto de países en América Latina. Según cifras de Hugo Díaz, entre el 2010 y el 2012 cada año trescientos mil estudiantes dejaron la escuela pública, mientras la privada recibía cien mil nuevos. Es decir, desde hace un par de décadas ya estamos en el carril privatizador. Y, salvo mejor evidencia, no hay mejoras en la educación peruana que sean directamente atribuibles a tal énfasis. La reflexión sobre educación en el Perú no puede tener como punto de partida quién debería ser propietario de la escuela (el Estado o el privado); debe partir de la preocupación real por los moradores precarios de esa escuela: niños y maestros.
Hay otras causas para nuestro desastre educativo. Una muy rentable políticamente es culpar de todo al Sutep. Chang y García lo convirtieron en su divisa; más que interesados en mejorar la educación de los peruanos, les interesaba la gresca pública con el Sutep y sacar rédito político de ello (Chang terminó de primer ministro; la vio). No seré yo quien defienda al Sutep (aunque a estas alturas, dada la gazmoñería limeña, ya más de uno debe creer que provengo de alguna rama del maoísmo), pero la testarudez ideológica del sindicato de maestros no me parece la raíz del árbol podrido de la educación nacional. El Sutep se ha hecho fuerte frente al desinterés del Estado peruano por sus maestros. Si el Estado y la sociedad mostrasen un desprecio similar por mi oficio, creo que haría cosas peores que afiliarme al Sutep.

Tal vez la razón de fondo del entrampamiento es que a nadie la importa la educación como fin en sí mismo. Como lo recuerda bien la investigadora María Antonieta Alva, la estrategia de Alan García y su ministro José Antonio Chang de embellecer colegios emblemáticos no solo era superficial por el énfasis en el tarrajeo y el maquillaje, sino porque la racionalidad de la política no era educativa sino económica: se buscaba que dichas obras generasen trabajo en un momento en que la crisis internacional nos zarandeaba. En síntesis, la educación en sí misma no le importa a nadie. Pero tal conclusión nos lleva directamente a la madre de todas las preguntas: ¿por qué no le importa a nadie?

La causa, creo, no está en el Sutep; tampoco en la escasez de colegios privados, y ni siquiera es cuestión de dinero, pues el presupuesto peruano para educación se ha incrementado en los últimos años gracias al crecimiento económico (y no, dejémoslo claro, debido a la decisión política de alguien). El nudo educativo está en la relación entre Estado y ciudadanía. En todas partes del mundo los ricos envían a sus hijos a escuelas privadas. Lo que no ocurre en todas partes y sí ocurre en el Perú es que la educación pública está reservada únicamente para los más pobres del país, para el concho último de la sociedad. En el Perú, la población vinculada a la escuela pública —tanto los maestros como las familias de los alumnos— es innegablemente la más paupérrima. Y cada vez que alguien prospera en la escala social, por más nimia que sea su mejora, inmediatamente deserta del colegio público y se traslada a uno privado. Ese colegio particular en los barrios de clase baja (y en muchos de clase media) no es mejor que el estatal; la escuela privada destinada a los ciudadanos de menos recursos no les salva de una educación anémica, solo les ahorra el estigma de haber pasado por un “colegio nacional”. Como ya dije, miles de personas migran de la escuela privada a la pública cada año en un carrusel tan ineficiente en términos personales como nocivo en términos generales.

Esa sangría de estudiantes da lugar a que la educación pública solo cobije a lo más débil de nuestra ciudadanía. Y esa ciudadanía, por definición, tiene grandes dificultades para reclamar por sus derechos… si llega a reclamar. El origen de nuestros problemas educativos está en la “calidad de la demanda educativa”. Los ciudadanos de menos recursos que con gran esfuerzo logran migrar a la escuela privada y aquellos que se resignan al colegio público convergen en debilitar y fragmentar la demanda por una mejor educación. Y, puesto que no hay nadie de los sectores medios o altos que tenga contacto alguno con la educación pública, los políticos y los policy-makers jamás sufren el tipo de presión ciudadana que suele empujar las reformas políticas en cualquier país. Comparemos la zozobra que causa un intento de reforma en la esfera económica con uno en la educación nacional. Por ejemplo, sería fantástico ver al presidente de la Confiep, alguna vez, tan gallito y pechador con el gobierno debido a una razón que no sea el modelo económico (y sería genial que el gobierno deje de pensar en darle nuevas tareas al Estado cuando todavía es incapaz de realizar correctamente las más básicas). ¿Quién es a la educación lo que la Confiep a la economía? ¿Qué fuerza política o social pelea por la consistencia de una política educativa a través de los años?

Entonces, la relación entre Estado y ciudadanía en el ámbito educativo en el Perú constituye un círculo vicioso: el crecimiento económico permite que la gente abandone la escuela pública, las demandas educativas se debilitan y fragmentan y, puesto que no se articula una demanda para que el Estado mejore la calidad educativa, esta decae y la gente tiene más incentivos para irse a nuevos colegios privados… y así sustantivamente, como decía el Chavo. Todo el mundo gana: el político a quien nadie aprieta en serio por el tema educativo, y el mercachifle emperador del colegio particular. Pierde la ciudadanía: de manera difusa toda ella, concretamente la más pobre, condenada a la educación menesterosa ofrecida por el Estado o el particular.

¿Cómo se rompe un círculo vicioso institucional de esta naturaleza? Se me ocurren dos formas. Una es el choque externo, algún tipo de catástrofe que exponga ante la opinión pública lo mal que estamos. Muertos, un colegio desmoronado, algo brutal e inmediato. Las cifras y los estudios sesudos ya son conocidos y no (con)mueven a nadie. La segunda es con decisión política. Pero hoy en la mañana (5 de mayo) he oído al presidente Humala instando a un grupo de jóvenes a que dejen el trago y se enlisten en el cuartel. No es el tipo de voluntad civil, republicana, universalista, que hace falta para romper el círculo vicioso de la educación en el Perú. Al igual que con tantas otras cosas en el país, el balance educativo habrá de realizarse cuando haya pasado este ciclo magnífico de prosperidad. Solo entonces podremos evaluar si Martha Nussbaum tiene razón cuando sostiene que la educación no nos libra necesariamente de los peores comportamientos… pero la ignorancia los asegura.

Publicado originalmente en PODER; tomado de La Mula: http://lamula.pe/2013/05/20/alberto-vergara-los-maleducados/ginnopaulmelgar/
viernes, 17 de mayo de 2013 | By: Luis Alberto Medina Huamaní

GRUPO PARASOMNIA Y LA POÉTICA DE LOS AÑOS 2000 - Domingo de Ramos


La poesía peruana está protagonizada de dos maneras: las individualidades y los grupos. Desde el siglo pasado, en sus albores, tuvimos la presencia de Colónida (liderado por Abraham Valdelomar), Grupo Norte (en el que destaca César Vallejo), el Grupo Orkopata (que da comienzo a la vanguardia y a la modernidad de la lírica en el Perú); en los 70, aparecieron  Estación Reunida, Hora Zero y La Sagrada Familia; en los 80, El Movimiento Kloaka; y en los 90,  El Grupo Neón, Inmanencia, Vanaguardia, Geranio Marginal y Noble Katerva.

Sin embargo, a pesar de los grupos y colectivos en los que se reunían los noveles escritores, había (y hasta hoy hay) una marcada individualización y una dispersión de los discursos que se acentúa en los años 2000. Lo cierto es que después de los 80 no se logra cuajar una opción de Movimientos programáticos y estéticos como en el siglo anterior. Esto tal vez sea su distintivo generacional en el que  se marca un distanciamiento y se apuesta por la diversidad y la eclosión de voces más o menos heterogéneas.

En este sentido, los discursos vienen desde el malditismo urbano, la representación de lo suburbano popular, el coloquialismo, la construcción del sujeto autobiográfico, etc. Estos rasgos  hacen que las poéticas últimas sean movibles y pequen de cierta precariedad, dado que no se observa un norte fijo; del mismo modo,  genera que la crítica los sitúe en la dispersión, más que en la cohesión de sus discursos. 
Estos comentarios, precisamente,  vienen a colación por la reunión de los poemas de los integrantes del Grupo Parasomnia quienes hacen su aparición oficial mediante esta selección editada de sus cinco miembros fundadores, que son los siguientes poetas: Blanca Segura, Efraín Altamirano, Alfredo Coello, Eduardo Cabezudo y Luis Alberto Medina.

Cada uno de ellos con disímiles voces y propuestas distintas en cuanto al tratamiento del lenguaje y a las técnicas asimiladas, nos dan un panorama de sus poéticas en el grupo que bien refleja lo dicho anteriormente de la dispersión que continúa marcando la lírica peruana a partir de los noventa según el crítico y poeta Luis Fernando Chueca. Cabe recalcar que Grupo Parasomnia se forma en el año 2011; desde entonces, sus integrantes vienen participando, en forma conjunta, como organizadores y animadores de la poesía: realizando  recitales y presentaciones en diversos espacios de la ciudad.

A continuación, caracterizaremos brevemente las dicciones de cada uno de los miembros del grupo.

La poesía de Blanca Segura no está inscrita en la poesía de género –como lo estuvieron las poetas en las décadas pasadas, en especial en los años 80–, sino más bien es transparente. En esta, el dicente o el sujeto poético se examina exhaustivamente y se pregunta sin poder ubicarse en el mundo que le ha tocado vivir “por qué los pasos son más inciertos”. En esta línea se encuentra su texto “Resaca emocional”.

La poesía de Luis Alberto Medina transcurre en lo que se denomina escritura de la migración. El sujeto poético añora el terruño, al que  ve desde la distancia; tiende a la melancolía, que no se advierte tanto, que no se impregna tanto en sus textos; porque logra equilibrarla y esquivarla con soltura, mediante los fraseos aurorales que le dan otro tinte; aunque pasa por momentos trágicos y de dolor ante la miseria humana de esta realidad que palpamos diariamente

En la poesía de Alfredo Coello, hay una honda reflexión intimista, amainada con vientos, desvelos; reflexiones casi en secreto de encuentros con la luz y con las sombras, que sollozan y huyen en el tiempo para aterrizar sobre el jardín familiar y ser con la palabra, cerca de la orilla, desde donde ve la soledad, el silencio, el mar y la vida.

En el caso de Eduardo Cabezudo, su poesía es sarcástica, demoledoramente obsesiva. Habla de pérdidas y de amores imperfectos, huidizos como el tiempo que dejan huellas en la memoria del poeta que la enuncia como en un sueño frustrado pero que está presente, casi vivo, en las palabras que inyectan insomnio a los pobres hambrientos de sueños.

Efraín Altamirano tiene una poesía visceral, aullante, que habla de las vicisitudes de las calles y de su cotidianeidad. En ella  mezcla lo prosaico, lo vulgar y todas las impurezas que se muestran en la vida cotidiana de un ser humano. El enunciado lírico recorre la realidad con estupor y asco de lo que presencia; revela, como una película en blanco y negro, la marginalidad, el caos, la inseguridad, el existencialismo y su descenso a los infiernos.

Estos son los cinco que se vienen con todo y esperemos que más adelante sigan no solo agitando y promocionando la poesía, sino que den sus frutos más interesantes para contribución a la lírica de nuestro país.
                                                                                   Domingo de Ramos.

LAS BALADAS DEL FUTURO. A propósito de Al otro lado del verso - HÉCTOR ÑAUPARI



Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.
Gabriel Celaya
(La poesía es un arma cargada de futuro, Cantos Íberos, 1955)


Si la poesía es un arma cargada de futuro, como escribió el poeta español Gabriel Celaya en su texto La poesía es un arma cargada de futuro, afirmemos que los poetas del Grupo Parasomnia, cuya Antología Grupal Al otro lado del verso presentamos hoy en la casa de las letras peruanas,  son las balas venideras, y sus poemas los disparos del porvenir.
Cuando Gabriel Celaya escribió su poética profecía, el mundo era otro. Hoy es un mundo distinto al que él soñaba, pero también diferente al que cualquiera de su tiempo y del nuestro hubiera imaginado: ésa es una poderosa razón para no dejarnos llevar por la arrogancia fatal[1] de moldear al mundo conforme a nuestro parecer, pues más bien justifica que permitamos a todos desarrollar su particular proyecto de vida en libertad. No obstante, ese futuro del que hablaba es el hoy de los poetas de este libro. Y el ahora de su poesía es también un revólver con el tambor pleno de proyectiles ulteriores.
Por lo dicho, a contrapelo del sentir común, me invade el convencimiento que los jóvenes poetas de nuestro tiempo no son más indolentes ni desconcertados que los de hace 50 años, y, entre ellos, los jóvenes poetas de este grupo, Parasomnia, y de este libro, Al otro lado del verso, en particular.
Los de medio siglo atrás nos parecían más intelectuales o comprometidos pero, a juicio de este escriba, se encontraban enhechizados, tal como escribiera Miguel de Cervantes en El licenciado Vidriera sobre la ciudad más hermosa de España: “Salamanca que enhechiza la voluntad de volver a ella a todos los que de la apacibilidad de su vivienda han gustado”, y que recalcara con acierto, sobre la misma ciudad, Miguel de Unamuno:
Es decir, como embrujados por el sibilino influjo de ciertas utopías – equivalentes a las que Celaya defendía con ardor – que luego trajeron muchísima violencia a sus países.
Creo que los jóvenes poetas de ahora son más precisos en sus propósitos, más acuciosos en definir su rumbo y con aspiraciones menos peligrosas para la convivencia civilizada. Son distintos, al igual que desemejante es el escenario donde se encuentran. Cabría preguntarse cómo habrían reaccionado los entonces jóvenes de los cincuentas y sesentas ante la inevitable metamorfosis de sus sueños en pesadillas, o qué acciones tomarían en estos momentos.
Ahora bien, que los jóvenes poetas del grupo Parasomnia, que nacen con el crepúsculo del corto siglo XX, como lo denominó el historiador Eric Hobsbawm[2], sean distintos a los que en él vivieron, no significa que sean menos creativos, románticos o espléndidos.
Por el contrario, tienen tareas más difíciles, algunas permanentes, otras nuevas. Entre las permanentes, convivir con diferenciarse de los narradores, para quienes escribir ficciones les permite ser otras personas, vivir otras vidas, probarse otros nombres[3], en tanto que los poetas están solos con sus soledades, las propias y las de sus circunstancias, si nos ponemos orteguianos.
Del mismo modo, si una tendencia permanece inalterada en los poetas que han nacido al arribar las postrimerías del siglo XX, respecto de sus predecesores, ésa es la angustia. Ninguno de ellos se creyó la coartada del fin de la historia.
Que las utopías hayan implosionado junto con el telón de acero, no supone que la angustia, imperecedero sentimiento, haya languidecido. Los utópicos de antaño pretendieron anularla con sus modélicas sociedades, ahora desaparecidas.
Humana frustración, ante los deseos no resueltos, lo incierto, la disfuncionalidad familiar, las relaciones amorosas, la injusticia, el tiempo y su crueldad, la ausencia de sentido de la vida, la angustia es tomada en forma nueva por los novísimos aedos del grupo Parasomnia mediante sus escritos, ora mediante la protesta, ora a través del esteticismo.
Entre las nuevas tareas, escojo una sola, debido al tiempo, y es el requerimiento al que deben, los jóvenes creadores, responder: ¿Para qué poetas? Y es que, como nunca antes, la nadería que aparentemente es la poesía ha sido tan cuestionada por la imbecilidad televisiva e informática que nos acecha.
Respondo a aquellos infelices, seres amputados que viven sin poesía – lo que equivale a no vivir, a deambular como muertos caminantes, putrefactos mientras respiran – que se atreven a sostener que la poesía es una labor estéril e inane, con las extraordinarias palabras del ensayista mexicano Prócoro Hernández, en su escrito ¿Para qué la poesía?:
“La poesía se emplea para aplacar las tormentas del alma, redimir a una mujer o un hombre o llenar el corazón de ese sentimiento llamado amor. Puede, en dosis bien servidas, alimentar el espíritu, asustar una soledad y alejar una tristeza.
Sirve también para  reflexionar acerca de si las piedras hablan o si la luna es medicina para el mal de amores. Por medio de la poesía podemos hacer hablar las flores y voltear el cielo de cabeza, cambiar la tarde de lugar. Es un buen recurso para transgredir la monotonía y curar el insomnio”[4].

Y para colocarnos en el estado de parasomnia, agrego yo, ese trastorno de la conducta durante el sueño asociado con episodios breves o parciales de despertar, sin que se produzca una interrupción importante del sueño ni una alteración del nivel de vigilia diurno: el estado poético por excelencia.
Inquiero también, ¿Por qué una antología grupal ahora? Si bien es una pregunta que responderán los integrantes del grupo Parasomnia, me apresto a dar a conocer mis razones, pues he militado en Neón, y los autores de Al otro lado del verso deberán reconocer que la poesía peruana de los noventa fue el último período donde los poetas nos organizamos, decididamente, en grupos literarios.
Lo hicimos porque los grupos literarios que animaron la escena cultural del Perú del fin del milenio, fueron, para todos nosotros, los poetas del noventa, el único salvavidas al que pudimos aferrarnos en este país naufragado y encallado, abierto en canal como un toro sacrificado para una hecatombe, que iba hundiéndose sin cesar en el mar tenebroso del terror, la miseria, el cólera, la desesperación y la ausencia de salidas.
Así, pues, desalentados de la política, con sus corrupciones paralizantes o sus expresiones extremas y totalitarias; abandonados a nuestra suerte en un país que parecía no tener ningún futuro y habíase convertido en “ese reino que nunca quisimos, y que nunca fue nuestro”, como escribió el poeta; finalmente, dispuestos a no pasarnos la vida debajo de mesas desprovistas esperando las bombas que nos aniquilen, o a ser desaparecidos por las fuerzas del orden cualquier noche sin luz y con toque de queda; resolvimos, sin siquiera racionalizarlo, que la mejor manera de hacerle frente a este apocalipsis era decir, con poesía, que íbamos a sobrevivir; que no iríamos en silencio hacia el corazón de las tinieblas; en definitiva, que con coraje y con resolución, lucharíamos y gritaríamos: ¡vamos a prevalecer!
Con lo dicho, creo en las buenas intenciones del grupo Parasomnia para darse a conocer con esta estupenda antología, Al otro lado del verso, pues, si una y otra vez, los artistas nos hemos sobrepuesto a todas las tinieblas, y demostramos que se puede crear, cultivar e iluminar con el arte, en medio de las más difíciles condiciones, confío en que lo mismo ocurra con los poetas de esta antología, pues si las crisis pasadas supieron legarnos verdaderas joyas literarias, de rescate y reafirmación de lo humano, es seguro que nuevas cotas se alcanzarán por medio de los autores reseñados. De los poemas leídos, se observa que tienen la actitud, la erudición, la sensibilidad y la creatividad suficientes para acometer dicho reto.
Al terminar de leer sus textos, queda patente otro rasgo en común: los jóvenes vates de esta antología asumen los sentimientos y las ideas de una mayoría de sus contemporáneos y los expresan en palabras señeras y convincentes, poéticamente seductoras.
Le devuelven a la poesía el viejo prestigio que otrora ostentó y, en una nueva misión prometeica, entregan a las mujeres y hombres de su tiempo el fuego ineludible de la libertad.

Así concebida, la poesía es una hoguera en la que arden los viejos y los nuevos mitos, las utopías del ayer y los desencantos del hoy. Los poetas parasomnes de nuestro libro son también pirómanos, y en sus poéticas piras se queman ellos, sus angustias, el sarcasmo con que se atiende a su quehacer en nuestros días, todos estos materiales diversos, incluso los que se consideran no combustibles.
Es casi seguro que los poetas ubicados en esta antología ardan en sus propias llamas, en una suerte de auto sacramental, de combustión espontánea de la literatura actual. No teman: tal es su naturaleza. Iluminar, ora breve, ora a largo plazo, pero intensamente.
De esta manera, que sus flamas nos calienten e iluminen, porque, como escribiera el poeta norteamericano Ralph Waldo Emerson, en una genial anticipación, los poetas “no somos vehículos del fuego, ni antorcheros, sino hijos del fuego, hechos de su substancia”[5].
Para concluir, debo afirmar que sin los poetas del grupo Parasomnia, no se entendería bien la marcha de la novísima poesía peruana, arma del futuro, y de los cuales ellos son las balas, no perdidas, sino representantes. Proyectiles del porvenir, balas del futuro, les deseo que no los condene la muerte, que no los fusile el silencio, que no los maldiga el olvido. Tal es mi oración y mi apuesta.
NOTAS:
[1] Hayek, Friedrich A. La fatal arrogancia. Los errores del socialismo. Unión Editorial, segunda edición, Madrid, 1997. El Nobel de economía analiza en éste, su último, la terrible equivocación de diseñar una sociedad, cuando ello es imposible, por lo infinito de los conocimientos y acciones de los hombres en libertad.
[2] Hobsbawm, Eric. Historia del siglo XX. Editorial Crítica, Grijalbo Mondadori, Buenos Aires, 1998, 612 páginas. Título original: Extremes: the short XXth Century.
[3] Como escribiera el gran Joaquín Sabina, La del pirata cojo.
[4] Hernández Oropeza, Prócoro. “¿Para qué sirve la poesía? El concepto de poesía en Octavio Paz”. En: Revista Inter fórum, 12 de mayo de 2012.
[5] Emerson, Ralph Waldo. El poeta. Ensayo traducido por Pedro Umbert. Buenos Aires, Ediciones Mínimas, 1921, página 4.

TEXTO LEÍDO EN LA PRESENTACIÓN DE AL OTRO LADO DEL VERSO EN LA CASA DE LA LITERATURA PERUANA. 
martes, 12 de marzo de 2013 | By: Luis Alberto Medina Huamaní

15 RAZONES PARA VOTAR POR EL NO: entre la democracia ética y la política del pragmatismo y los intereses particulares



1.       LOS REVOCADORES MIENTEN (I). Solicitaron el proceso de revocatoria ante al JNE a pocos días de asumir el mando de la Municipalidad la alcaldesa Susana villarán. En este sentido, la revocatoria no es un problema de buena o mala gestión municipal, sino que nunca la han querido aceptar como alcaldesa.

2.       LOS REVOCADORES MIENTEN (II). No hay ninguna razón de peso, fundamental, probada,  contra la alcaldesa para revocarla. Los revocadores dicen que es ineficiente y que no está haciendo nada. Esta información es falsa. Es una mentira. ¿Que Susana Villarán es una incapaz que no está haciendo nada? ¿Los que se creen esta farsa se han tomado la molestia de averiguar qué hizo Castañeda, Andrade, Belmont, Del Castillo en este mismo lapso de tiempo (dos años)? Me temo que no. Deberían, porque solo así podemos ser justos al momento de tomar decisiones que involucran mucho dinero público y el buen funcionamiento de la democracia. Aquí les va alguito de información: “En sus dos primeros años, la gestión de Solidaridad Nacional (Luis Castañeda Lossio) solo realizó tres obras importantes: la construcción del Parque La Muralla, la Alameda de Las Malvinas y la ampliación de la Avenida Canadá; en el mismo lapso de tiempo, la gestión Villarán realizó cinco obras importantes: la ampliación de la Avenida Canadá, la extensión de vías en Huaycán, la avenida Santa Rosa en San Juan de Lurigancho, el malecón de la Herradura y la inauguración del Mercado de Santa Anita y el traslado de La Parada”  (en la revista Poder: Radioggrafía de un alcalde; 26-02-13).
A esto hay que agregarle la inauguración de cuatro hospitales solidarios, cientos de escaleras y muros de contención, etc.
  
3.       LOS REVOCADORES MIENTEN (III). Nos dicen  que esta gestión no tiene proyectos a futuro y que no está haciendo nada. Que es incapaz; lo dicen  sin ninguna prueba. Lo cierto es que hay más de cuatro mil millones de soles de inversión efectuada hasta la fecha y están en juego proyectos futuros que en el breve plazo deberán ejecutarse.

4.       LOS REVOCADORES MIENTEN (IV). Nos dicen sí a la revocatoria, sí a las obras, sí al cambio.  Esta revocatoria, por donde se la mire, no conduce a nada bueno, no conduce hacia una mejora de la ciudad de Lima, sino más bien va a significar retroceso, caos, desorden, y quizás desgobierno. Hay un alto riesgo de que muchas de las obras que están en marcha nunca lleguen a ejecutarse, como la ampliación de la avenida Javier Prado, la ampliación de la Vía Expresa de Paseo de la República, o que el nuevo puente Alipio Ponce nunca llegue a construirse. Hay riesgo de que los contratistas (inversiones privadas) no acepten las condiciones de las nuevas autoridades (tres en dos años) y resuelvan sus contratos. ¿Quién se responsabilizará por todo esto?, ¿Marco Tulio Gutiérrez, Luis Castañeda Lossio, Alan García, la señora Juárez? No me lo creo: ellos están por la mamadera.

















5.       MIENTEN al intentar hacernos creer que solo han invertido 10 mil soles en la campaña por el sí, cuando la ciudad está infestada por todos los rincones de carteles, millonarios anuncios en diferentes medios de comunicación como la radio y la televisión.

6.       ESTA REVOCATORIA está manchada, “emputecida”,  por los motivos particulares y por el oportunismo político. Marco Tulio Gutiérrez es el mascarón del hombre invisible detrás de esta revocatoria.  Luis Castañeda Lossio, el hombre mudo e invisible,  desea volver al Municipio para seguir haciendo de las suyas. No quiere dejar la mamadera. Se muere de miedo; es cobarde, oportunista y está jugando sucio. ¿Vas a darle una manito?, ¿lo vas a apoyar para que haya más comunicores?

7.       ESTA REVOCATORIA va a costarle más de 100 millones soles al presupuesto nacional. Si gana el sí, va a ver otra elección que va a costarnos otros 100 millones de soles, sumando un total de 200 millones de soles. Si gana el no, le ahorramos al Estado esos 100 millones de soles, dinero  que bien podría ser invertido para construir más hospitales, más parques, más puentes, más colegios, más ayuda social, etc.















8.       NO PERMITAMOS  que Marco Tulio, Castañedo y Alana García se burlen de nosotros y nos quiten otros 200 millones a los ciudadanos y otros 100 millones de soles al fisco que el Estado debe pagar como reembolso a los revocadores por “invertir” en la campaña por la revocatoria - en su intento de recuperar la mamadera.

9.       LA REVOCATORIA, tal y como ha sido planteada y llevada a cabo, debilita la democracia. Se presta para las vendettas políticas, el oportunismo y para que la mafia corrupta haga de las suyas. Solidaridad Nacional y el Apra están adelantando el escenario político del 2013 al 2016, esto es, les importa muy poco perjudicar a más de seis millones de ciudadanos.
10.   ¿ALGUIEN puede creer que esta revocatoria se realiza realmente por la voluntad popular? Los promotores del sí no representan a la voluntad del pueblo, sino actúan por sus propios intereses. Las 400 000 firmas no representan a las mayorías; peor aún, estas firmas fueron compradas con galletas, fideos, leche, polos. Están jugando con la necesidad y las carencias de los necesitados.


11.   EL TRIUNFO DEL SÍ, sería el triunfo del oportunismo, de la desinformación, de los intereses particulares. Sería el triunfo del caos, de la política del pragmatismo y de la propaganda mentirosa, ponzoñosa, vandálica.

12.   ES ILÓGICO, incorrecto, antiético, que las minorías revoquen a una autoridad que ha sido elegida por las mayorías  para gobernar por cuatro años, gracias a las leguleyadas del aprismo. Que han modificado la ley de la revocatoria para manipular a las autoridades, desestabilizarlas según sus conveniencias políticas.


13.   UN GOBIERNO  no solo debe ser eficaz y eficiente. También debe ser honesto. En esta revocatoria solo hay dos opciones que se enfrentan: los oportunistas y las víctimas que somos todos los ciudadanos.

14.   EL REMEDIO revocador será peor que la enfermedad. El asunto es muy sencillo: se trata de elegir entre una gestión honesta, aunque con algunos problemas ineludibles  (no más que las anteriores), y una MAFIA nauseabunda. Es cuestión de mal mayor y mal menor. Pero, no hay otra.

15.   NO podemos ponernos de parte de estas personas inescrupulosas; no podemos estar del lado de los oportunistas y corruptos... en primer lugar están la ética, la democracia, la institucionalidad y el civismo. Basta ya de los politicastros, oportunistas, cínicos, mediocres y corruptos; basta ya de populismo. Necesitamos fortalecer, fundar, una democracia ética y rechazar todo aquello que atente contra la institucionalidad, la ética y el civismo. Tú eliges y elige bien: VOTEMOS POR EL NO Y DÉMOSLE UNA LECCIÓN, UN GOLPE, A QUIENES PRETENDEN ENGAÑARNOS.

PD.

Estas informaciones son de dominio público, aquí las he reunido, resumido, para que elijas mejor. Si hay alguna mentira, falsedad, en todo cuanto está escrito, les pido a los simpatizantes del sí, que lo mencionen; y si me dan la razón en todo cuanto se ha dicho, ya sabes: es mejor votar por el NO, que manchar nuestra reputación apoyando a los oportunistas.   

LUIS ALBERTO MEDINA
San Juan de Miraflores, 13 de marzo de 2013. 
domingo, 10 de marzo de 2013 | By: Luis Alberto Medina Huamaní

¿RAZONES? Y (SIN)RAZONES PARA REVOCAR A UNA ALCALDESA: LOS ERRORES DE “LADY VAGA”

A puertas de la revocatoria, aún nos preguntamos cuáles son las razones para revocar a la alcaldesa de Lima y a sus regidores. Lo que escuchamos de los revocadores, los voceros del SÍ, oscila entre la insensatez y la estupidez. Frases  como “por incapaz”, “por frívola”, “por pituca”, “por vaga” no son razones argumentadas, convincentes, irrefutables,  sino meros calificativos que  llegan a ser ofensivos y denigran el honor y la dignidad de toda persona.

Motivado por la necesidad de encontrar  causas  objetivas, contundentes, o al menos razonables, durante estos días, intentamos  buscar respuestas en todos  los medios posibles (foros, blogs, medios de comunicación tradicionales, vídeos, etc.)  y, a pesar de todo, no las encontramos.
Volvemos a lo mismo de antes: los revocadores se aprovecharon de los errores, las torpezas y los discursos ambiguos de la alcaldesa y, hay que decirlo, de cierta falta de liderazgo que la convirtieron en un personaje particularmente impopular;  además de usar una ley mal formulada cuyas consecuencias las estamos viviendo ahora.

Los principales errores, en particular de la alcaldesa, -ya se han señalado hasta el hartazgo en los diferentes medio- son de carácter político y estratégico. Su impopularidad se origina desde el principio por razones tales como  la falta de comunicación,  el anuncio de una zona rosa (en una ciudad particularmente cucufata y prejuiciosa), su apoyo a la legalización de las drogas, entre otras cosas. Por otra parte, se ganó la antipatía de todas las fuerzas políticas y de la Iglesia… pero vamos, estas no son razones para revocar: son sinrazones.

Sea como fuesen los resultados de la revocatoria este domingo 14 de marzo, habrán consecuencias negativas para la ciudad, más que beneficios y mejoras.

LES dejo un fragmento del lúcido artículo de Juan Carlos Ubilluz, que profundiza, entre otras cosas, precisamente sobre los errores cometidos por la gestión municipal; ha sido  publicado en la revista Ideele (Fuente: ttp://www.revistaideele.com/ideele/content/interrumpiendo-la-buena-educaci%C3%B3n-gubernamental-de-susana-villar%C3%A1n):

INTERRUMPIENDO LA BUENA EDUCACIÓN GUBERNAMENTAL DE SUSANA VILLARÁN

Actualmente muchos asumen que Villarán está en el aprieto en que está porque los sectores populares rechazan sus proyectos para formalizar la ciudad. Los transportistas y los comerciantes de la extinta La Parada resentirían que la alcaldesa les haya impedido continuar con su habitual (des)orden. No dudo que esto sea un factor, pero hay que ponerlo en perspectiva. Remontémonos al comienzo.

En noviembre del 2010, en su condición de alcaldesa electa, Villarán tenía 56% de aprobación. En mayo del 2011, con menos de cinco meses en el poder, ya estaba en 18%1 ¿Rechazo a la formalización? Imposible. No hubo tiempo de formalizar nada. ¿Qué pasó, entonces? Todos lo sabemos. Pero ordenemos los hechos.

Marzo del 2011. Villarán presenta un informe sobre la administración de Castañeda. El informe lo daña políticamente, pero regresa a ella como un bumerán cuando su predecesor responde: “Que se dedique a trabajar”. He aquí la primera y la más eficaz crítica a la alcaldesa: no trabaja, es vaga. Y si esta acusación llega a calar hondo es porque, en septiembre del 2010, en el debate por la alcaldía, todos vimos cómo Lourdes Flores barrió el piso con la cabeza de Villarán. Fernando Altuve dio sentido a estas imágenes al comentar que en el debate se enfrentaron la chancona y la vaga de la clase.

Junio del 2011. Villarán se opone al Cristo del Pacífico que el entonces presidente García estaba obsequiando a Lima. Y éste no hace más que repetir las críticas de Castañeda: “Me da pena que las personas, en vez de hacer obras, se la pasen mirando qué hace al vecino”. Es aquí cuando se fija en el imaginario que Villarán habla mucho y no hace nada, a diferencia de Castañeda, que no habla nada y hace mucho. La alcaldesa se convierte así en el reverso exacto de su predecesor. Desde ese momento, sus críticas y opiniones se vuelven evidencias de su falta de trabajo. Rápidamente circulan apodos como Susana Haragán, Caviar (porque es huevera) y Lady Vaga. Y el ex alcalde desliza la posibilidad de la revocatoria, que es subestimada por la alcaldesa a pesar de su gran impopularidad. A la acusación de vaga, se suma una de orden moral.

Abril del 2011. Villarán anuncia la creación de la zona rosa.

Junio del 2011. Villarán se opone a la estatua de Cristo.

Julio del 2011. Villarán habla en la marcha gay frente a la Catedral de Lima. Aunadas a sus previas declaraciones a favor del matrimonio gay y de la legalización del aborto y de las drogas, estos actos “temerarios” de su incipiente gestión la enemistan con la Iglesia y con creencias religiosas y prejuicios bastante antiguos. Villarán es percibida entonces como una roja que trae el caos, y no porque inste al pueblo a tomar las fábricas sino porque promueve el desorden moral. Peor aún: la acusación de inmoralidad no solo se suma a la de vaga sino que se fusiona con ella y la alimenta. Oírla hablando a favor de homosexuales y de prostitutas le da un cierto aire de relajo que fortalece la percepción de su vagancia e ineptitud. Si sumamos (y fusionamos) a lo anterior sus olvidos y errores al hablar y un tono de voz embelesado que parece admirarse de lo maravilloso que es el mundo, no es extraño que esa percepción se consolidara con fuerza.

Lo de las arenas que se llevó el mar en La Herradura, en diciembre del 2011, no es más que un corolario; el daño ya estaba hecho en julio. Lo cual demuestra que éste es esencialmente mediático. Nunca antes se preocuparon los limeños por lo que hacía o no hacía un alcalde en los primeros meses de su gestión. Para que se preocuparan de lo que hacía Villarán y concluyeran tan rápido que no hacía nada, tuvo que haber un ex alcalde que no le perdonó que ella le hiciera perder la elección presidencial y unos medios de comunicación dispuestos a vocear ese odio, ya sea porque obedecían directrices de los grupos de poder económico o porque han reemplazado la cobertura seria de los conflictos democráticos por la espectacularización de los dimes y diretes de los políticos.

Esto, sin embargo, no basta para explicar la caída de Villarán. En la elección presidencial del 2011, Humala recibió un mucho peor apanado mediático y su popularidad cayó muy poco. Hace falta añadir entonces que la alcaldesa cometió muchos errores. Mencionaré tres: dos de estrategia, uno de naturaleza política.

Primero, enfrentar a todos los grupos de poder a la vez. Un partido pequeño que llega con 38% al poder no puede mandarse sin respirar contra el Presidente de la República, un ex Alcalde exitoso, la Iglesia católica y la creencia y el prejuicio popular; todo en un contexto en el que tenía a los medios de comunicación en contra.

Segundo, tener una pésima estrategia de comunicaciones. Mientras todo un aparato mediático repetía con altavoces críticas a su gestión, la Municipalidad se demoraba en responder o no lo hacía con contundencia, como si no tuviera más que un megáfono sin pilas a su disposición. Villarán cometió además un error mediático de corte posmoderno: privilegiar en su discurso las demandas culturalistas de la clase media ilustrada sobre las demandas populares. Y si bien las primeras no tienen por qué estar enemistadas con las segundas, lo que vio el pueblo en los primeros días de su gestión fue a una alcaldesa más preocupada por la marcha gay y por la estatua de Cristo que por emprender proyectos que atiendan sus necesidades básicas. Cierto, el pueblo vio lo que mostraron los medios, pero la actitud de Villarán encajó perfectamente en ese mostrar.



Finalmente, priorizar la ética sobre la política. Villarán ha actuado en nombre del deber-ser sin hacer las alianzas políticas necesarias. Apenas salió elegida, rompió un pacto con las organizaciones de izquierda, y no hizo otro con la derecha. Cuando un izquierdista llega al poder, tiene dos opciones: aliarse con la derecha o radicalizarse hacia la izquierda. Humala optó por lo primero, Santos por lo segundo. Villarán no optó por ningún bando. Y ya sabemos, por la experiencia de Lugo en Paraguay, qué sucede con los que se quedan en el justo medio ético. Allegados a la Teología de la Liberación, Lugo y Villarán debieron haber sabido que “Dios vomita a los tibios”.

Ahora bien: es solo en la segunda mitad del 2012 que se habla de exceso de formalización.

Octubre del 2012. Paro de transportistas. Pero éstos no dicen exceso de formalización; dicen que Villarán no los deja trabajar, que es indolente para con las necesidades del pueblo.

Noviembre del 2012. Dos muertos y más de 100 heridos en el operativo policial de La Parada. La alcaldesa no estuvo al frente del operativo; después alega no haber sabido cuándo se llevaría a cabo. Algunos piensan que se lava las manos. Otros, lo que es peor en su caso, que es tan vaga que no se entera de nada o que no le importa el pueblo, o las dos cosas a la vez. Y puesto que la formalización se ha pagado con el cuerpo popular, se repite con mayor fuerza que es indolente, soberbia; un paso más: pituca.

Diciembre del 2012. Ciudadanos vocean su temor a que se desmorone un muro de contención del río Rímac; Villarán asegura que no pasará nada: la construcción está a cargo de una empresa seria, LAMSAC. Días después, cae el muro. Y otra vez, la alcaldesa es vaga e inepta o una pituca sobrada que prefiere el buen nombre de una empresa a la seguridad del pueblo. Su popularidad desciende de 34% a 27%.

En resumen, la popularidad de Villarán cae principalmente por la percepción de que es inepta, vaga. A esto se suma, solo en los últimos meses, la idea de que es indolente, soberbia, pituca. Y si bien esta idea guarda mayor relación con políticas concretas (la formalización), la alcaldesa solo desciende 7% en las encuestas. Esto demuestra que el daño principal se hizo a Villarán en los primeros días de su gestión y que se trató de un daño mediático. No quiero decir que su gestión sea buena; es obvio que tiene problemas, pero éstos no pudieron haberla dañado tanto en tan poco tiempo. Digamos, para ser justos, que los medios hicieron caer la popularidad de una mediática y políticamente torpe alcaldesa y que, después, no tuvieron que hacer demasiado para que su mediocre gestión fuese vista como pésima.


FINALMENTE, Ubilluz, en  la parte final del artículo reflexiona sobre las razones por las que se debiera apoyar el NO. Para leer el artículo completo ingresa a esta página de la revista Ideele:
http://www.revistaideele.com/ideele/content/interrumpiendo-la-buena-educaci%C3%B3n-gubernamental-de-susana-villar%C3%A1n

Por nuestro parte, recalcamos que debe haber dos razones para revocar a una autoridad: la corrupción y la incapacidad moral. La alcaldesa Susana Villarán no es corrupta ni adolece de incapacidad moral. Su impopularidad y antipatía, sus errores políticos y estratégicos y el oportunismo, los intereses particulares y políticos de  los revocadores (con personajes siniestros, corruptos y cínicos como Marco Tulio y Castañeda)  le están costando el tener que enfrentar esta revocatoria, pero estos errores no son razones para revocar.

Ha cometido errores y torpezas... Sí, pero lo que debemos  entender (y parece que no queremos) es que EL REMEDIO revocador será peor que la enfermedad. El asunto es muy sencillo: se trata de elegir entre una gestión honesta, aunque con algunos problemas ineludibles  (no más que las anteriores), y una MAFIA nauseabunda. Es cuestión de mal mayor y mal menor. Pero, no hay otra.

Si los revocadores tienen éxito, el remedio (la revocación) será peor, porque nos conduce a la incertidumbre, la paralización y el retorno de las cloacas... No podemos ponernos de parte de estas personas inescrupulosas; no podemos estar del aldo de los oportunsitas y corruptos... en primer lugar están la ética, la democracia, la institucionalidad y el civismo. Tú eliges y elige bien.

Para tomar la mejor decisión posible, es necesaria la información objetiva, de ambas partes.

LECTURAS RECOMENDADAS:


0. Juan Carlos Ubilluz: Interrumpiendo la buen educación gubernamental de Susana Villarán. En revista Ideele: http://www.revistaideele.com/ideele/content/interrumpiendo-la-buena-educaci%C3%B3n-gubernamental-de-susana-villar%C3%A1n


2. Ausguto Álvarez Rodrich: Los dueños del circo "SÍ": http://www.larepublica.pe/columnistas/claro-y-directo/los-duenos-del-circo-si-12-02-2013

3.La Mula: Cinco alcaldes, una revocatoria: la radiografía municipal de la revista PODER




San Juan de Miraflores, 10 de marzo de 2013