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lunes, 8 de agosto de 2011 | By: Luis Alberto Medina Huamaní

¿A DOCE DÍAS DEL CAMBIO DE MANDO: “honestidad es la diferencia”?

"Primero vinieron a buscar a los/ comunistas y no dije nada porque yo no era comunista/. Luego vinieron por los / judíos y no dije nada porque yo no era/ judío./ Luego vinieron por los sindicalistas/ y no dije nada porque yo no/ era sindicalista./ Luego vinieron por los/ católicos y no dije nada porque yo era/ protestante./ Luego vinieron por mí pero,/ para entonces, ya no quedaba nadie que/ dijera nada".
Martin Niemöller(1892-1984)

 Pastor protestante encarcelado por los nazis desde 1937 a 1945



¿Los días felices se terminaron para los lobistas y la derecha cavernaria? Nos preguntamos a doce días de la asunción del nuevo gobierno. Los días que sucedieron a la segunda vuelta fueron poco más que aburridas, salvo la especulación, el “temor” de cierto sector empresarial, presiones por parte de la prensa que se había asociado con el fujimorismo; cierto aire de incertidumbres y el escandalete en torno al Presidente electo, provocada por el caso Alexis Humala. En fin, son estas historias ya venidas a menos. Ahora estamos viviendo una realidad que nos concierne a todos: el panorama político actual.

El circo de chanchos, vacas y brujas que gestaron en el Congreso el 28 de Julio contrastó con el posterior mensaje presidencial que destacó por su tono conciliador y, seguramente (para decepción de propios y extraños), nada provocador ni mucho menos transgresor (salvo el episodio de la mención a la Constitución de 1979) que provocó el vergonzoso escándalo de la bancada fujimorista que terminó con la sanción de la congresista Martha Chávez. Este acto circense contrastó, también, con la fiesta popular que se vivió en las calles limeñas, principalmente en el Centro Histórico que se vistió de colores vivos de todos los rostros del Perú con un pasacalle multicolor y polifónico en homenaje al nuevo gobierno y, por la noche, una verbena popular nutrida de muchedumbres sedientas de este fervor nacional.

El gobierno que se instaura en el poder encuentra un país que se ve amenazada por la crisis económica mundial y algo fragmentado en sí mismo: polarizado en dos mitades; por esto mismo, tiene un enorme reto: cumplir con las promesas electorales, enfatizar su lucha por disminuir las brechas económicas (menos pobreza, menos discriminación, menos corrupción; más igualdad, más justicia, más educación). Deberá generar un gobierno de concertación que promueva el bienestar general (que todavía no se ve: lo observamos muy débil, nada decisivo; tal vez con cierta incapacidad para liderar, dialogar y lograr un consenso y una concertación nacionales).

Cambiar el modelo económico, mantener el crecimiento económico y trabajar por la inclusión social son algunos de los retos iniciales; por otro lado, construir los hospitales que hacen falta, las carreteras y los ferrocarriles que integren las regiones de norte a sur, de este a oeste; generar y lograr la integración económica, social y cultural; generar los mercados para los productores agrícolas. Evitar los baguazos mediante el diálogo en lugar de esperar que haya carreteras tomadas, muertos y heridos; garantizar el orden constitucional, las libertades, la independencia y la autonomía de las instituciones o entidades públicas y privadas, respetar las decisiones e independencia de los poderes del Estado, luchar contra la corrupción, porque la “diferencia de este gobierno será la honestidad”.

Todo esto a su tiempo, debidamente planificado, consensuado y sustentado, hasta allí todo va bien: el tiempo nos dirá si nos equivocamos o no; sin embargo, hay muchas críticas que viene recibiendo este gobierno a doce días de haber asumido el mando (¿ya nos vamos desgarrando las vestiduras?). Una serie de actitudes al parecer desatinadas han generado el malestar en cierto sector de la clase política y viene generando algún malestar en parte de la población. Nos referimos a casos como la designación de Eduardo Roy Gates (abogado defensor de los Sánchez Paredes, Rómulo León y los Sánchez Alayo) como Asesor Jurídico de Palacio de Gobierno y Adrián Villafuerte como asesor presidencial y su consecuente “militarización” del aparato de gobierno (Véase al respecto a Álvarez Rodrich: “Reclutadas, todos los hombres del presidente Ollanta Humala” y Fernando Rospigliosi: Aprendiz de montesinos”… ambos en el diario La República, 07/08/11).

Estemos atentos. No intentamos ser alarmistas y mucho menos agitadores: un ciudadano bien informado, crítico, vigilante y asertivo es lo que el país necesita… hacia ello apuntamos. Pero cabe lo siguiente: ¿será posible que quienes, desde la perspectiva de su profesionalismo defendieron a corruptos y narcotraficantes, asesoren debidamente, con imparcialidad, profesionalismo y ética al Presidente de la República en materia de lucha contra la corrupción, el narcotráfico y la inseguridad ciudadana? Nos preguntamos – si hay gato encerrado, tal vez sea mejor que lo descubramos ahora.
Por último, en nuestro país no se rinde cuentas. Sería un craso error, una caricia, un guiño al alanismo que amenaza con volver el 2016, no investigar los casos de corrupción y crímenes de lesa humanidad en el primer y segundo gobierno de Alan García: debe rendir cuentas, como todo funcionario público. Si se deja pasar por alto, o se comete algún tipo de error (quiero decir si este gobierno fracasa y se llena de corrupción, mediocridad, insania), entonces, el más beneficiado será Alan García y el aprismo: tendrá las puertas abiertas de par en par para hacerse del poder por tercera vez. Esperemos que ello no suceda: el hombre del ego colosal nunca más debe volver al poder y etc.

Notas: Aquí les dejo fotografías que retratan espontáneamente cada momento del colorido pasacalle que alegró el jirón de la Unión, la plaza San Martín y la plaza de Armas, el 28 de julio: http://luismedinaimagenes.blogspot.com/

lunes, 11 de julio de 2011 | By: Luis Alberto Medina Huamaní

NOCTURNIDAD I

Salí nocturno a jironear por las calles que me llevaron a tus pupilas De mis zapatos colgaba la tristeza de un amor perdido Y había en mis recuerdos las arenas de Villa El Salvador Colgué de mi hombro una canción de Bunbury en lugar del abrigo que me proteja de la humedad de esta ciudad gris Y caminé por el asfalto que estuvo desolado Creyendo siempre que eres un poco particular Y te busqué a besos algo rosas en cada cigarrillo Te busqué en el bar Zela Y acaricié tu voz en el humo que se desvanecía Y colgué mi garganta ya calcinada en los cerros iluminados Y volé cabalgando tus cabellos al Yacana Para besarte Para saber a ti Para amarte y encontrarte el pubis Pero los pasos que dimos eran desiertos No había piedras ni alas ni pájaros ni danzantes en la alameda Chabuca Granda Te busqué en el Bolívar Y me bebí cuatro catedrales Porque la lluvia que tanto amas me llevó a tientas Y lloré amores Y lloré mares de amores Pero tú te quedaste en Rúpac y mis mensajes se fueron al ciberespacio... Y yo me tuve que ir a llorar junto a las estrellas, porque no pude sacarte de aquí, ni de allá         y me muero de amor todavía
y llevo en la memoria
como un pájaro dibujado en tu vientre
tu nota de estrella solitaria
aunque no haya vivido colgado de un árbol junto a ti
amo todavía tus ausencias de siempre
Vivo todavía entre abedules y azules
Para amanecer bajo la sombra de tus labios
Para amanecer en tu sexo
Acuclillado y fumando cigarrillos
Para verte sonreír feliz
Para sonreírte como los lirios
Para saber que eres tú la María que no se va
Amor: beso, ardor humano
espada de fuego
canto alegre
fuerza de vida, de hombre, de árbol
dolor humano, vida y muerte y vida
Tengo un beso gordo para ti
Tengo el gemido del amor
Vente a llorar conmigo
Vente a reír conmigo
V i v a m o s m a r e s de  sueños   soñemos s u e ñ o s d e  v i d a  
v    u    e    l    a         c    o   n    m   i   g   o          a   m   o       r
Luis Alberto Medina

martes, 5 de julio de 2011 | By: Luis Alberto Medina Huamaní

De burradas y mamarrachos: César Vallejo y Clemente palma; contra los sacrílegos y los simplistas

César Vallejo, en 1917, envió uno de sus poemas a don Clemente Palma, el intelectual y crítico más importante de aquella época, en Lima. Le respondió  don Clemente palma a César Vallejo: "Nos envía usted un soneto titulado El poeta a su amada que en verdad lo acredita a usted para el acordeón o para la ocarina antes que para la poesía. Sus versos son burradas más o menos infectas y que hasta el momento de largar al  canasto su mamarracho no tenemos de usted otra idea sino la de deshonra de la colectividad trujillana, y que si descubrieran su nombre el vecindario haría lazo y lo amarraría en calidad de durmiente en la línea del ferrocarril de Malabrigo".

He aquí el poema "mamarracho", la "burrada de César Vallejo", "la deshonra de la colectividad trujillana", en términos del citado crítico, hijo del monumental y enciclopédico Bibliotecario Mendigo, don Ricardo Palma:

Poema El Poeta a Su Amada
(de César Vallejo)

Amada, en esta noche tú te has crucificado
sobre los dos maderos curvados de mi beso;
y tu pena me ha dicho que Jesús ha llorado,
y que hay un viernes santo más dulce que ese beso.

En esta noche clara que tanto me has mirado,
la Muerte ha estado alegre y ha cantado en su hueso.
En esta noche de setiembre se ha oficiado
mi segunda caída y el más humano beso.

Amada, moriremos los dos juntos, muy juntos;
se irá secando a pausas nuestra excelsa amargura;
y habrán tocado a sombra nuestros labios difuntos.

Y ya no habrá reproches en tus ojos benditos;
ni volveré a ofenderte. Y en una sepultura
los dos nos dormiremos, como dos hermanitos.


Mario Vargas Llosa habla del "poder de la palabra" y de "la palabra del poder". El primer caso, groso modo, es la influencia que alguien ejerce en la colectividad a través de la palabra; lo segundo, es  el discurso del poder (político, económico). Según esto, don Clemente Palma, ha sido en su época un hombre de poder: poseía el "poder de la palabra" (a propósito de la cita con la que iniciamos este texto); sin embargo, César Vallejo hizo caso omiso de este poder: se ha mostrado siempre fiel a sus convicciones y ha respondido alturadamente a las más crudas e irrespetuosas críticas... y ¡por fortuna!: siguió con lo suyo... ¿El resultado? Ahora podemos enorgullecernos e hinchar los pechos en el Perú y en el mundo por tener a Vallejo como poeta universal.

La intención  no es menospreciar la obra de Clemente Palma (muy poco difundida y hasta olvidada por las mayorías, ciertamente -lo cual no viene al caso en este particular asunto... aunque puede ser un motivo para volver la atención hacia él); la intención, decía, es el siguiente: notar que Clemente Palma, como un hombre de poder, como figura intelectual, como crítico literario influyente, se equivocó con César Vallejo; fue duro e injusto con él...

Este no es un artículo de investigación que pretende analizar a profundidad el debate Vallejo-Palma. Hoy me dirijo, sobre todo, a quienes no  han leído al poeta universal; incluso a quienes lo han leído pero sin haberse detenido a pensar, profundirzar y reflexionar a propósito de su obra, en general. Traigo a colación este asunto, para muchos Palmistas espinoso, por la siguiente razón: existe en el Facebook muchos portales y usuarios célebres y valiosos, muy poco usuales en el mencionado medio; estos son quienes generan temas de interés cultural, literario, político o social: la crítica, el debate, la polémica, el intercambio de ideas (unos alturados, otros lamentables) -lejos de frivolidades-; aunque también los hay algunos  furibundos, vulgares y otros que bordean en los límites de la ignorancia. Fue en uno de estos espacios del Facebook  que volvió a resonar las hoy citadas palabras de Clemente Palma: hubo algunos que le dieron la razón: interpelaron a los seguidores y amantes de la obra de César Vallejo (y decimos obra, no solo poesía, porque Vallejo es también narrador, pensador y político). Algunos usuarios que apenas habían leído unos pocos poemas suyos, y otros que apenas habían escuchado hablar de él, arremetieron contra "el club de fans" e interpelaban a los usuarios defensores: ¿Quién es Vallejo sino un poeta tristón, cuya poesía resulta hasta repugnante?¿Cuál es el núeclo de su poesía?¿Cuál su esencia?¿Por qué tanto discurso, tanta aclamación, tanto asombro si, al fin y al cabo, no es César Vallejo, en realidad,  un gran poeta como todo el mundo pretende que lo es?¿Cuál es el discurso subyacente de su obra? ¿Cuál es su propuesta poética?¿Por qué trascendió tanto entre muchos otros poetas incluso mejores que él?¿Quién entiende a César vallejo?¿Quién entiende a sus seguidores? Seguramente todos los que leen su poesía terminan tan tristes hasta el punto de querer suicidarse... En fin.

Ante este tipo de comentarios respondimos, entre otras cosas lo siguiente, :
César Vallejo no es solo un poeta "tristón", depresivo; definitivamente esta visión simplista de su poesía sí que es "depresiva". Si queremos entenderlo,  recurramos a su obra narrativa y poética... ¿Queremos encontrar el núcleo de la poesía suya? Encontraremos muchos núcleos. ¿Queremos buscar el discurso subyacente de su poesía? Allí están Los Heraldos negros, Poemas humanos, Trilce, España aparte de mí este cáliz... ¡Qué fácil decir que Vallejo es el poeta tristón, el poeta del dolor humano, que Vallejo es un poeta triste y depresivo!.

El poema "Masa", solo por citar un ejemplo, fue/es leído por muchos como un poema simple y muy triste. "Masa"es un canto a la humanidad, es un canto universal de la unidad, de la hermandad, la colectividad unísona entre humanos; en él ha ganado la hermandad, la solidaridad, el amor al prógimo (¿no es una noble causa?). Sí, en lugar de guerra, paz, hermandad; en lugar de individualidad, universalidad; en lugar de uno, todos. Sí, en lugar de muerte, vida... Es algo que quiso Vallejo, al menos lo soñó y nos lo hizo saber através de este poema.

 Paco Yunque, por escribir otro ejemplo,  fue menospreciado en su momento porque fue leído como un cuento demasiado triste; porque no entendieron el discurso subyacente através del cual Vallejo intentaba representar los problemas sociales que aquejaban al Perú de ese entonces. Para ello usó una magnífica y precisa metáfora: el aula de una escuela. No entendieron que intentaba denunciar aquellos problemas que incluso hoy persisten: allí está el discurso subyacente: la lucha de clases, la denuncia de la injusticia social, el abuso de poder...

¡Qué facilismo y falsedad decir que todos los que leen a Vallejo se derprimirán! Leamos al Vallejo modernista de Los heraldos negros; junto a Rubén Darío y al poeta uruguayo Julio Herrera y Reissig. Leamos al Vallejo vanguardista de Trilce, que en términos de Roberto Paoli es el mayor libro de la poesía vanguardista postbélica en el mundo (¿será así?), este es el Vallejo que ha saltado al mundo junto a T.S. Eliot (La tierra baldía) y James Joyce (Ulises) en 1922. Sí: Trilce, con su gramática caprichosa, sus arrebatos contra las sintaxis convencional, haciendo decir a las palabras lo que ellas no podían decir; con los temas recurrentes de la cárcel, la tristeza (sí la tristeza), la soledad, la ausencia de la madre, la vida cotidiana en la provincia, en el campo; todo representado de una maravillosa forma: caprichosa y original.... Leamos al Vallejo experimental y político de Poemas humanos y España aparta de mí este cáliz, en los que manifiesta su firme compromiso y defensa de la República española (como muchos intelectuales y artistas comprometidos de todo el mundo), allí encontraremos al Vallejo que experimenta y explora lo humamno... ¿qué es lo humano sino esa fragilidad dolorosa?¿No existen en el mundo la miseria, el dolor, el hambre, la muerte, las guerras...? Finalmente, ¿no estamos solos en el mundo? ¿Está prohibido hablar de esos temas?¿No hay allí temas que trascienden toda humanidad y toda noción de temporalidad y espacialidad? Lo humanamente sufrido, la búsqueda de la justicia social, la nostalgia por la tierra, por la familia, por la patria, el dolor pòr la muerte... ¿no son  también trascendentales? Pues allí está César Vallejo... ora estremeciendo el alma con sus Heraldos negros, ora asombrando con sus sintaxis, ora enterneciendo con sus nostalgias y recuerdos, ora hincando y fuerte al imaginario colectivo y a la sociedad con sus Poemas humanos, ora invocando a toda la humanidad a ser más humanos... en fin; y etc...

Finalmente, para quienes no lo han entendido o leído, allí están en las librerías y en las bibliotecas públicas y privadas la bibliografía sobre la obra y vida de César Vallejo... quien quiera conocerlo y quien intente apreciar y tal vez aprender de lo que otros descubrieron en Vallejo solo tienen que ir en búsqueda de la información.

PD. Aquí dos peomas suyos:

Los nueve Monstruos

Y, desgraciadamente,
el dolor crece en el mundo a cada rato,
crece a treinta minutos por segundo, paso a paso,
y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces
y la condición del martirio, carnívora, voraz,
es el dolor dos veces
y la función de la yerba purísima, el dolor
dos veces
y el bien de ser, dolernos doblemente.
Jamás, hombres humanos,
hubo tanto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera,
en el vaso, en la carnicería, en la aritmética!
Jamás tanto cariño doloroso,
jamás tanta cerca arremetió lo lejos,
jamás el fuego nunca
jugó mejor su rol de frío muerto!
Jamás, señor ministro de salud, fue la salud
más mortal
y la migraña extrajo tanta frente de la frente!

Y el mueble tuvo en su cajón, dolor,
el corazón, en su cajón, dolor,
la lagartija, en su cajón, dolor.
Crece la desdicha, hermanos hombres,
más pronto que la máquina, a diez máquinas, y crece
con la res de Rosseau, con nuestras barbas;
crece el mal por razones que ignoramos
y es una inundación con propios líquidos,
con propio barro y propia nube sólida!

Invierte el sufrimiento posiciones, da función
en que el humor acuoso es verticalal
pavimento,
el ojo es visto y esta oreja oída,
y esta oreja da nueve campanadas a la hora
del rayo, y nueve carcajadas
a la hora del trigo, y nueve sones hembras
a la hora del llanto, y nueve cánticos
a la hora del hambre y nueve truenos
y nueve látigos, menos un grito.

El dolor nos agarra, hermanos hombres,
por detrás, de perfil,
y nos aloca en los cinemas,
nos clava en los gramófonos,
nos desclava en los lechos, cae perpendicularmente
a nuestros boletos, a nuestras cartas;
y es muy grave sufrir, puede uno orar...

Pues de resultas
del dolor, hay algunos
que nacen, otros crecen, otros mueren,
y otros que nacen y no mueren, otros
que sin haber nacido, mueren, y otros
que no nacen ni mueren (son los más).
Y también de resultas
del sufrimiento, estoy triste
hasta la cabeza, y más triste hasta el tobillo,
de ver al pan, crucificado, al nabo,
ensangrentado,
llorando, a la cebolla,
al cereal, en general, harina,
a la sal, hecha polvo, al agua, huyendo,
al vino, un ecce-homo,
tan pálid

a a la nieve, al sol tan ardido¹!

¡Cómo, hermanos humanos,
no deciros que ya no puedo y
ya no puedo con tanto cajón,
tanto minuto, tanta
lagartija y tanta
inversión, tanto lejos y tanta sed de sed!
Señor Ministro de Salud: ¿qué hacer?
¡Ah! desgraciadamente, hombre humanos,
hay, hermanos, muchísimo que hacer.

Masa
Al fin de la batalla,

y muerto ya el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: "No mueras, te amo tanto!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
"No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando: "¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!"

Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: "¡Quédate, hermano!
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Entonces, todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vió el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar...

César Vallejo
España, aparta de mí este cáliz [1937]
lunes, 30 de mayo de 2011 | By: Luis Alberto Medina Huamaní

GANE QUIEN GANE: reflexiones sobre la segunda vuelta, la democracia y la gobernanza democrática

“Perú cuídate de tu propio Perú”, nos diría César Vallejo si estuviese entre nosotros. ¿Nos olvidamos del fujimontesinismo y las mil razones para evitar otro gobierno fujimorista y cuidamos el crecimiento económico, que debe ser intocable y que es lo único que importa tal como pretende la derecha y sus aliados políticos? ¿O decidimos seguir por el camino de la decencia, la memoria y la dignidad? Un ciudadano con firmes convicciones éticas no dudaría en responder a estas interrogantes; la primera opción no tiene viabilidad, no debe tener sentido ni razón de ser. Las cartas están puestas sobre la mesa. Aprovechamos la coyuntura política, el último debate presidencial y las promesas electorales para reflexionar sobre la importancia de la existencia de la ética, la educación y la democracia.

1. El debate se dio y no estuvo exento de pullazos y acusaciones: hubo más de esto antes que una verdadera contraposición de ideas y propuestas claras sobre la agenda establecida para esta ocasión: la lucha contra la pobreza, seguridad y narcotráfico, institucionalidad democrática, economía e inclusión social. La “gran prensa”, la vendida, la puta, la inescrupulosa, la bestia, la innombrable, etc., le dio el triunfo a Keiko Fujimori (como se había advertido y era de esperarse), para comprobarlo bastará con echar un ojo a los principales titulares de estos medios. Ciertamente, Humala no fue contundente como se le esperaba. Ahora, gane quien gane, seremos testigos de una nueva etapa en la historia de nuestra patria: ¿cáncer o sida?, ¿hacia dónde nos llevan estas elecciones?

Estas interrogantes aún no tienen respuestas claras y objetivas. Excepto una: si gana el fujimorismo, nos habremos hundido en el fango de la vergüenza, la inmoralidad e impunidad: habremos legitimado los delitos y las fechorías del fujimontesinismo… Si gana el nacionalismo, tendremos la conciencia tranquila quienes decidimos decirle no al fujimorismo; pero muchos compatriotas se sentirán defraudados y atemorizados por la incertidumbre y los cambios que plantea el nacionalismo, ahora en consenso y alianza con otras fuerzas políticas y el respaldo casi general de los más destacados intelectuales del Perú. El miedo no debe prevalecer frente al repudio, la vergüenza, la memoria y la dignidad.

A fin de cuentas, llegado el momento y consumado el acto electoral del 5 de junio, quien gane estas elecciones deberá respetar la institucionalidad del Estado, la democracia; deberá trabajar por una sociedad más inclusiva; deberá hacerle reformas a la educación; repotenciar los programas productivos, luchar contra la corrupción, la impunidad, el narcotráfico, la inseguridad; elaborar agendas serias, ambiciosas en cuanto a cultura, educación, inversión, entre otras cosas.

2. Una sociedad educada suele ser crítica y suele vivir en democracia; sin embargo, la “democracia” nuestra está muy lejos de ser una democracia; es en realidad la única que se debe escribir entre comillas. Es solo nominal, mas no real ni doctrinaria. Debemos repensar el verdadero sentido de lo que es democracia. No es solo acudir cada cinco años a elegir al presidente, a los congresistas y asistir a las elecciones regionales… Lo que nosotros tenemos como tal es, en realidad, “partidocracia” (entendido como un gobierno en el cual, aunque teóricamente se vive en democracia, los actores principales y únicos del panorama político son los grandes partidos políticos) que se instaura en el poder para satisfacer sus propios intereses y crea para tal fin el discurso y la normatividad que les permita justificar su ejercicio de poder amparado en la elección popular que los legitima: esto se traduce en corrupción, “lobismo”, oportunismo, transfuguismo y etc.

En una verdadera democracia, el gobierno no impone normas ni ejerce el poder autoritariamente sino los que detentan del poder deben ser todos los miembros de la sociedad que la integra; la toma de decisiones debiera responder a la voluntad colectiva de los miembros del grupo, pero nada de esto ocurre en la realidad. La verdadera democracia, por último, la debemos entender no solo como una forma de gobierno y una forma de convivencia social, sino como una actitud frente a la vida, como la forma más civilizada y humana de relacionarnos con los demás: respetando los géneros, tolerando la opinión de los demás; considerando a los hijos, a la familia: actuando siempre en función al bienestar general y al desarrollo de la nación.

3. Para terminar, las dictaduras y las democracias deficientes son letales para la humanidad, para el desarrollo, el progreso, la educación, la justicia y la igualdad. En una democracia deficiente o donde no hay gobernanza democrática hay educación ineficiente, mayor atraso, analfabetismo, manipulación y sumisión de las poblaciones más desfavorecidas; hay populismo, asistencialismo, clientelismo político, corrupción a gran escala, impunidad; hay guerras civiles, protestas sociales, represión por parte del Estado, opresión política o económica; hay más contaminación ambiental y aparición de fenómenos y cambios climáticos bruscos e insalvables; hay desigualdad, discriminación, exclusión social, cultural, económica; hay violencia social y política. En cambio, si existiese gobernanza y democracia eficiente (es decir como debiera ser), estos serían sus beneficios y ventajas: educación inclusiva, intercultural, eficiente, crítica, reflexiva, técnica y académica.; habría mayor desarrollo científico y académico; habría mayor compromiso y preocupación por el bienestar de los pobres, los marginados y los excluidos; habría una verdadera apertura al diálogo, la tolerancia y respeto por la libertad individual y colectiva; habría mayor responsabilidad y compromiso medioambiental por parte de quienes detentan el poder y los inversionistas nacionales o transnacionales (el gobierno, a través del Estado como entidad, no actuaría a favor de un grupo minoritario de inversionistas, en desmedro del medio ambiente y de las mayorías que resultan perjudicadas y excluidas).

Casos como el de Bagua, Tía María, Chala, Moquegua, Puno (solo para ejemplificar de manera puntual y concreta)… ocurren precisamente porque no hay una gobernanza democrática: nuestra nación adolece de la existencia de una democracia y de una gobernanza eficiente. El neoliberalismo y la economía de mercado (que hoy defienden la derecha y los medios de comunicación allegados y parcializados) por donde se le mire, es ajeno y nocivo para la gobernanza democrática, es enemiga de los intereses de la nación.

Último: visto el debate electoral de ayer (29/05/11), nos preguntamos: ¿alguno de los candidatos tiene el perfil para ejercer la gobernanza democrática? ¿Quién tiene el perfil de un demócrata, de un estadista y un hombre de firmes convicciones morales, éticas y civiles? ¿Quién? ¿Si retrocedemos en el tiempo y hacemos memoria para buscarlo en el pasado, hay alguien en esa línea de tiempo? La respuesta es ninguno, y abruma. Basta ya de más de lo mismo; pero con resignación, hoy por hoy y mal que mal nos encontramos en una encrucijada electoral: nuestros compatriotas nos han hecho oír su voz de protesta y ya tenemos las dos opciones: ojalá el 5 de junio nos iluminen la razón, la dignidad, la decencia y la memoria: Fujimori es, por donde se le mire, una amenaza y es letal para nuestra memoria: nos juzgará la historia. La democracia, el desarrollo y el progreso no se miden en las cifras económicas y los intereses de un grupo de familias privilegiadas, sino en el sentido de dignidad y ética que se debe cultivar y desarrollar hasta su máxima expresión.
viernes, 20 de mayo de 2011 | By: Luis Alberto Medina Huamaní

Segunda vuelta: la paranoia colectiva y las cloacas de la política peruana



Entre la ética y el miedo: votar o no votar, he aquí el dilema

Votar es un derecho y un deber universal que todo ciudadano debe realizar con libertad; pero votar con miedo o votar por obligación son dos cosas que llaman mucho la atención en estas elecciones presidenciales. Peor aún: manipular el voto de los ciudadanos en favor de una candidata o en desmedro de otro: esto ya es una falta de ética y civilidad muy graves: un atropello a la libertad de elección, de expresión y de información. Esto último está pasando con cierta prensa que antaño fue adicta socia y servidora de la dictadura con la que formaron vínculos vergonzosos, legitimaron la corrupción, manipularon la información y callaron cómplicemente las atrocidades del fujimorato. Ahora estamos así: Canal N, Canal 4, Radio Líder de Arequipa, El Comercio, Perú 21, Gestión, Trome (y las revistas Somos y Fausto), Correo (y su director paranoico y experto en sicosociales, Aldo Mariátegui), El Bocón, Ajá, Ojo, Expreso, Extra, La Razón, RPP (con sus millones de radioescuchas, a nivel nacional e internacional), Radio Felicidad, Capital, Canal 5, Canal 9, Canal 2, etc., se han alineado con un solo objetivo: favorecer y apoyar directa y abiertamente a la hija de la dictadura y evitar que Humala asuma el poder orquestando una campaña demoledora contra la candidatura de este; no han dudado en contratar incluso a sicarios periodísticos. ¿Qué tienen en común estas ramificaciones de la vieja y paranoica derecha peruana? Dos cosas: su alianza pasada y todavía reciente con el fujimontesinismo (que invirtió millones de soles para mantenerlos a flote, a parte de los diarios chicha) y cuantiosas deudas tributarias con la Sunat; ahora esperan renovar estos vínculos político-económicos para seguir manteniendo su ubicación privilegiada. (Véase Francisco Durand: Gran prensa y fujimorismo: juntos otra vez; en revista Domingo de La República, 08/05/11). Dicen preocuparse por la libertad de expresión: esto ya es poco menos que increíble, porque se demuestra claramente que la única libertad de expresión por la que se preocupan es aquella que salvaguarde sus propios intereses económicos y la de sus patrones.

Las elecciones presidenciales 2011 se realizaron el 10 de abril. Hasta esa fecha muchos de los ciudadanos ya sabíamos por quién nunca votar. Sin embargo, la realidad es ahora incierta y se especula mucho sobre el futuro, que se muestra esquivo, inseguro y casi surrealista. Nuestro premio nobel Mario Vargas llosa adelantó que no se debía dar un salto al vacío: ni el sida ni el cáncer. Que no debíamos votar ni por Keiko Fujimori ni por Ollanta Humala, más bien reflexionar nuestro voto y sufragar conscientemente.

Ahora tenemos una tortilla, un pantano electoral, un panorama de solo dos rostros, de dos lados (paradójicamente los extremos contra los que no debíamos votar): Fujimori y Humala. Ambos suscitan recelos y preocupaciones para quienes no votaron por ellos y, sobre todo, para quienes nos preciamos de ser dignos, consecuentes, demócratas y nos regimos bajo normas cívicas, morales y éticas muy arraigadas en nuestra idiosincrasia. Ambos han despertado viejas traumas, fantasmas, miedos y desvaríos: las cloacas del fujimontesinismo están de vuelta por un lado; por otro lado, el fantasma de una posible dictadura a lo Chávez (aunque a decir verdad no hay nada más parecido a Hugo Chávez que Alberto Fujimori y sus intentos de perpetuarse en el poder mediante reelecciones fraudulentas), el nacionalismo (¿estatismo?), el retroceso, el atraso económico, el fracaso… Desde donde se le mire, ambos han generado la frustración, la paranoia colectiva, casi la histeria, política y económicamente hablando.

Y… ¿esto por qué tuvo que acontecer de esta manera? Nos preguntamos. Sencillo: por un lado el descontento de los ciudadanos, sobre todo de aquellos compatriotas nuestros que han sido excluidos y relegados secularmente, los hoy bautizados los “ignorados”; y por otro lado, los candidatos (políticos tradicionales), hoy los grandes fracasados, los auto nombrados defensores de la democracia, no supieron elaborar un verdadero plan de gobierno convincente, integrador, que busque mejorar, velar y trabajar por los intereses de la nación; no supieron o no quisieron elaborar un plan de gobierno de mediano y largo plazo para generar un Estado eficiente, solvente y moderno; en democracia siempre, con las reformas profundas que busquen la transformación del Perú a largo plazo; y no supieron o no quisieron llegar a un consenso y crear la Gran Concertación Nacional que tanta falta nos hace; no supieron o no quisieron llevar a cabo una campaña contundente, decente, centrado en las propuestas firmes, sólidas y muy bien argumentadas; muy por el contrario: cayeron en la guerra sucia, el zafarrancho, los insultos; y hasta en la soberbia.

¿Por qué? Nos lo preguntamos ahora. Porque estos mismos políticos tradicionales no sirven para ello, no nacieron para realizar tales hazañas dignas y nobles: gobernar, dirigir una nación, transformar, velar por los intereses nacionales y no por los de grupos minoritarios y hegemónicos, excluyentes, por lo demás. Porque no tienen un verdadero interés genuino de gobernar en beneficio de las mayorías (de los obreros, campesinos, comerciantes, profesionales, comunidades nativas, etc.); porque son corruptos, mediocres, cortoplacistas y groseramente oportunistas; porque son tan mediáticos y egocéntricos (yoístas a más no poder) que no son ni serán capaces de generar un consenso, una concertación nacional, una única idea de nación, un solo discurso, una sola idea y una única visión que nos una e integre a todos, un lenguaje común para todos nosotros: el Perú; pero el Perú entendido no como algo abstracto, sino como un lugar en el que convergemos todos: una comunidad diversa, moderna, democrática, crítica, educada, culta. En lugar de preocuparse por sus verdaderas obligaciones para con los ciudadanos, ellos se esmeran en desprestigiarse mucho más todavía llenándose de personajes de la farándula que arrastren simpatizantes a sus filas con tal de lograr una curul, en lugar de rodearse de intelectuales, técnicos y especialistas de las diferentes áreas del conocimiento para trabajar y fortalecer su imagen y presencia entre los ciudadanos.

Hoy está más claro que nunca: para los partidos políticos no existen los intereses nacionales. Existen intereses más bien políticos y económicos de unas minorías que hacen y deshacen a su antojo. Empero, no habrá progreso ni desarrollo, ni justicia, ni redistribución si no existe una voluntad política. Entonces, llegado el momento, no podemos ubicarnos al margen de estas elecciones: ¿por quién votar?, ¿por quién no votar?

No somos los dueños de la verdad ni sabemos lo que el futuro nos depara, gane quien gane estas elecciones. Sin embargo, votar por Keiko Fujimori significa renunciar a la ética; renunciar a la dignidad y la decencia con tal de evitar el socialismo, con tal de evitar al cuco de la izquierda y sus propuestas de cambios, radicales o no, que afectarán los grandes intereses económicos; por miedo al cambio , por defender el sistema y el modelo económico imperante implantado por Alberto Fujimori, que (visto está) sirve solo a los intereses de un grupo de familias privilegiadas y hegemónicas, en desmedro de las mayorías que han perdido sus derechos laborales y a cambio “ganado” el cada vez más bajo e insignificante salario, la total inexistencia de una estabilidad laboral, etc. Votar por Keiko significa legitimar una década de atrocidades, corrupción en su más alta expresión, la mafia, el narco estado, las violaciones sistemáticas de los derechos humanos, los atropellos a cerca de 300 000 mujeres campesinas esterilizadas, castradas, forzosamente o con engaños, como una práctica impuesta para “reducir ” la pobreza. Votar por Keiko Fujimori también significa estar de acuerdo con la corrupción y los atropellos del gobierno actual (aceptar y legitimar los hechos funestos de Bagua, los de Moquegua, Chala y Tía María, solo por citar unos pocos casos) porque es una verdad inocultable la alianza aprofujimorista que no has gobernado en este quinquenio que se va sin glorias pero sí con muchas penas, escándalos de corrupción y desigualdades. También significa arrojar al tacho, condenar al olvido las recomendaciones de la CVR, que jamás se llevaron a cabo porque no hubo ninguna reconciliación ni reparación alguna; finalmente, significa aceptar una posible represalia y la censura contra los defensores de los derechos humanos, contra aquellos que lucharon manifiesta y decididamente contra el fujimorismo, y contra aquellos que, de una u otra manera, intentan erigir monumentos para recuperar la memoria de los tiempos de la violencia: porque Keiko Fujimori significa renunciar a la ética cívica indispensable en todo ser humano que se precia de ser digno; significa legitimar años de violencia, “legitimar el régimen que ensombreció las libertades y envileció la política y sembró la violencia” … no podemos legitimar todo esto y caer en la desmemoria.

Votar por Ollanta Humala también significa un riesgo: retroceso, dictadura, miedo al cambio, caída del crecimiento económico, el autoritarismo, la posibilidad de llegar a las formas autocráticas, etc. Pero… ¿tenemos otra opción? Humala tendrá que trabajar para contrarrestar la campaña de desprestigio y los sicosociales en su contra; y deberá convencer de que no sucederá en un eventual gobierno suyo todo aquello que se le teme; además, deberá persuadir y convencer a un amplio sector de indecisos, jóvenes en su mayoría: garantizar el cambio y mantener el crecimiento económico, respetar la institucionalidad de las entidades públicas y respetar la democracia.

Por último, ¿estamos realmente los peruanos condenados a repetir nuestra historia? ¿Los hechos vergonzosos y las atrocidades del pasado volverán a repetirse porque un grupo de familias que son los herederos y los patrones que generan este lastre que es la desigualdad, la injusticia, la falta de integridad cívica y nacional así nos lo quiere imponer? ¿Hasta cuándo tendremos que soportar y ver pasivamente a este sector que nos gobernó y jamás se preocupó por forjar una verdadera nación, con educación, tecnología, cultura y ciencia? No puede prevalecer el miedo y la inseguridad frente a la ética; aunque a decir verdad, tal parece que así sucederá… ¿“con tal de evitar el socialismo, que venga el fascismo”?